Hemos recibido estas dos contribuciones de activistas de Perú y Argentina, coincidentemente mujeres las dos, levantando temas de reflexión interesantes para la región y que esperamos sirvan para alimentar nuestras acciones futuras de vigilancia.
Perú: Nosotras que vivimos con VIH y somos afectadas por las influencias socio-culturales…
Guiselly Flores Arroyo
El impacto del diagnóstico del VIH y SIDA en mujeres no sólo se centra en la enfermedad y en sus consecuencias directas, existen también otros problemas tales como la estigmatización, el rechazo social, las restricciones que se les impone para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, la pobreza y la escasa educación que limitan aún más sus posibilidades de desarrollo.
La constitución biológica de las mujeres contribuye de manera efectiva en la extensión del VIH y el riesgo se incrementa cuando existen patologías en el tracto sexual y reproductivo, pues habrá más posibilidades de infección cuando las mujeres sufren de lesiones, excoriaciones, secreciones o procesos infecciosos, relacionados principalmente a las infecciones vaginales y enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Mas aún, personalmente sostengo que la falta de autonomía de las mujeres para tomar sus propias decisiones, las pautas culturales que niega valor y derechos a las mujeres, subsisten con prácticas deshumanizante como la violencia doméstica abuso físico y sexual, el consumo del alcohol asociado a la actividad sexual, el tabú de la sexualidad, los roles de género, las percepciones sobre el condón, las percepciones sobre las ITS, una cultura de discriminación, entre otras; son factores aún mas peligrosos para que la epidemia siga avanzando en un país como el nuestro con alto índice de pobreza.
La mayoría de las mujeres hemos adquirido la infección a través de nuestras parejas estables, descubriendo la infección cuando estamos embarazadas o cuando nuestras parejas o nuestros niños/as desarrollan la enfermedad. En este sentido, una de las mayores preocupaciones para nosotras, es el futuro de nuestros hijos, pues en la mayoría de los casos, éstos se quedan en abandono o son asumidos por otros miembros de la familia.
Aún luego de que una mujer resulta VIH positiva en nuestro país se siguen violando muchos de sus derechos, especialmente los sexuales y los derechos reproductivos. Tendríamos que escribir historias de todas estas violaciones, ha pesar de que muchas mujeres hemos sido valientes y hemos dado la cara hay una lucha no solo con el sistema, los obstáculos socio culturales, el discurso de las iglesias, las estrategias del Estado para la prevención denominados “Factores de Protección” y que nosotras les llamamos “Factores de Riesgo” ya que ni el condón, ni la abstinencia, ni la fidelidad se encuentran bajo nuestro control si no por el contrario por nuestras parejas. Recordemos que mas del 90% de las infecciones de mujeres en nuestro país demuestran la monogamia, estos mal llamados factores de protección fueron para nosotras factores de riesgo.
El movimiento de las mujeres viviendo con VIH en nuestro país no se ha hecho esperar, a pesar de las limitaciones de género, tomando como bandera el MIPA, hemos brindado respuestas importantes, productivas y pro-positivas a la problemática del VIH; nuestro reto es concientizar a los “tomadores de decisiones”, incidir en la elaboración de políticas públicas enfocadas a detener el avance de la epidemia del VIH y del SIDA entre la población femenina y de fomentar acciones que respondan efectivamente.
Argentina: Los Hospitales Psiquiátricos también son centros para Personas Privadas de Libertad
Martha Miravete – Lic. Stela Mary Ortega
La alimentación para las personas que vive con VIH es muy importante para conseguir que los síntomas de la enfermedad se retrasen lo máximo posible.
Por otra parte, una alimentación adecuada durante la enfermedad permitirá fortalecer el sistema inmunitario para ayudar al mismo a luchar contra las enfermedades oportunistas.
La persona, de por si, presenta una deficiente alimentación por la pérdida de apetito que secundariamente pueden ocasionar los medicamentos antiretrovirales, por otra parte, existen vómitos, diarreas y una mala absorción de los nutrientes. Todo esto hace que el paciente pierda peso progresivamente.
En la lucha contra el avance de la enfermedad, resulta especialmente indicada, una dieta rica en alimentos naturales, ricos en proteínas, vitamina C, A, E, betacaroteno, licopeno, selenio, cinc y hierro.
El VIH/SIDA y la pobreza (que en gran parte se relaciona con la inseguridad alimentaría) interactúan en un círculo vicioso. Las condiciones de pobreza aumentan la exposición al VIH y las repercusiones de la infección. Esto hace que no se aprecie la importancia de evitar el VIH (de todos maneras moriremos pronto), aumenta los costos relativos de la prevención y el tratamiento de la enfermedad, y agrava las repercusiones en la debilitada integridad inmunológica como consecuencia de un entorno bacteriano y vírico más hostil.
Entre las personas, la infección por el VIH fundamentalmente acelera el círculo vicioso de ingestión inadecuada de alimentos y enfermedad que conduce a la malnutrición, mientras que la malnutrición aumenta el riesgo de la transmisión materno-filial del VIH y la progresión de la infección por el VIH.
Las PVVS tienen necesidades nutricionales superiores a lo normal, en especial en lo que se refiere a proteínas (hasta un 50% más) y energía (hasta 15%). Asimismo, tienen más probabilidades de experimentar una pérdida de apetito, incluso anorexia, con la consiguiente disminución de la ingesta de alimentos en el preciso momento en que más los necesitan. Además, estas interacciones se agravan en el caso de los más carenciados, que son los que tienen más probabilidades de padecer malnutrición antes de ser infectados.
Las investigaciones muestran que la aparición de la enfermedad e incluso la muerte como consecuencia de ella pueden retrasarse en las personas seropositivas bien alimentadas; y los micronutrientes contribuyen a reforzar las resistencias de los enfermos de SIDA a las infecciones oportunistas (CAC/SCN 1998).
• Supresión inmunitaria oxidativa
• Aumento del estrés
• Deficiencias nutricionales
• Ingestión insuficiente de alimentos
• Mala absorción
• Diarrea
• Alteración del metabolismo y la conservación de nutrientes
• Aumento de la replicación del VIH
• Aceleración de la progresión de la enfermedad
• Aumento de la morbilidad
Fuente: Semba y Tang (1,999)
Desarrollo
En el marco del ámbito hospitalario psiquiátrico, es cierto que muchos pacientes no están conectados con la realidad, mientras otros si lo están, también es real que entre éstos, y algunos profesionales y funcionarios, la diferencia radique en quien tiene la llave. En muchas ocasiones nos encontramos con personas que debido a su patología atraviesan, momentos de confusión, incertidumbre y vulnerabilidad. Privadas de su libertad, en manos de otros para los que en muchas ocasiones son un número de historia clínica, un número de cama, el nombre de una patología, o alguna otra forma de nominación. Estamos hablando de personas que se encuentran en un momento crítico en el cual, sus capacidades mentales están “alteradas” o “disminuidas” y su discurso es invalidado en virtud de la opinión oficial, que lo deshecha en su totalidad, no habiendo posibilidad de escucha, mucho menos de reclamo.
Hace aproximadamente 4 meses, luego de la rotura de un caño de gas, el servicio 14 (exclusivo para pacientes VIH positivos) fue clausurado y sus pacientes unificados con los del servicio 22. Las condiciones edilicias son paupérrimas y en estas condiciones, a pacientes con compromiso inmunitario se los expone a situaciones de sumo riesgo para su salud física.
Teniendo en cuenta los factores descriptos en la introducción, pasaremos a la descripción de la situación en el Hospital Neuro-Psiquiátrico “José T. Borda de la Caba.” En cuanto a la alimentación. (Cabe destacar que no es la única faceta a mejorar).
Existen varios factores:
1. La deficiencia en el control de calidad.
2. Falta de auditoria que tenga en cuenta la opinión de sus destinatarios, los pacientes.
3. En ocasiones, cuando la cocina envía alimentos de una mejor calidad a la habitual, no llega a los pacientes.
Esta historia no es novedosa, ya que desde hace varios años, se hacen pedidos, reclamos, quejas, etc. al servicio de Cocina del Hospital, sobre todo en lo que se refiere a los pacientes con serología positiva para el VIH. Recordemos que además de esta enfermedad, existen otras temáticas que no serán abordadas en esta momento pero si en posteriores, como personas celíacas, diabéticas, etc., que requieren una dieta especial. Cabe destacar que estamos refiriéndonos a pacientes psiquiátricos internados, con lo cual, su vulnerabilidad es de destacar en este sentido, entre otros.
La provisión de las comidas es DEFICIENTE, INDIGNA E INAPROPIADA. Generando que en ocasiones los pacientes no comen por la mala calidad de la comida, aquí no se trata de pretensiones, sino de dignidad.
La lista sería demasiado extensa para la ocasión, aunque a modo ilustrativo describiremos algunas situaciones. No es necesario ser especialista en la materia para reconocer que los aportes nutricionales son insuficientes así como que los alimentos son inapropiados (todos nos alimentamos).
La comida ha llegado en estado de descomposición. Los pacientes casi no comen carne (aporte proteico) indispensable, y cuando lo hacen tiene exceso de grasas, comidas elaboradas con carne picada de muy baja calidad con más grasa que carne. Verduras cocidas (papa, zanahoria) con un agregado de carne que hay que buscar como a un tesoro. Ese día los pacientes no comieron al mediodía, porque la misma era INCOMIBLE.
Los mismos pacientes han visto como se bajan medias reses a la cocina, con lo que sería “esperable” que aunque sea de vez en cuando, pudieran comer algún “matahambre”, lomo, asado de buena calidad, etc. y esto no sucede JAMÁS.
También la “misteriosa desaparición” de comida, en el recorrido cocina-pacientes, cuando es de mejor calidad de la habitual, todas estas situaciones requieren una
URGENTE SOLUCIÓN.
Ahora bien, en este cuadro, sería válido hacerse algunas preguntas tales como:
• ¿Se realizan controles de peso de los pacientes?
• ¿Se controla la concesión de la empresa que provee los alimentos?
• ¿Quién supervisa la calidad de la comida?
• ¿Sería posible una auditoria externa, que pudiera estar por fuera de la “cadena” de la interacción empresarial y el hospital? Una auditoria que obviamente recabe la opinión del destinatario del servicio, o sea LOS PACIENTES.
• Desconocemos las verdaderas causas del problema, los argumentos son la falta de presupuesto. ¿Habrá posibilidad de chequear y adaptarlo si es insuficiente?