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Acceso a atención en SIDA en Ecuador y Perú
La fragmentación de los sistemas confabula en contra de la Salud


Por Lídice López Tocón

Ecuador y Perú, además de compartir parte de su historia, las cordillera de los Andes y parte de sus fronteras; comparten también características en su Sistemas de Salud.

Ambos países cuentan con Sistemas de Salud fragmentados, que dividen la atención para los trabajadores dependientes “aportadores”, a través del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en Ecuador y de EsSalud en Perú, que alcanza a aproximadamente un 20% de la población; para el personal activo de las fuerzas armadas y policiales, a través de las Sanidades respectivas; y para la población más pobre, que es atendida por los hospitales del Ministerios de Salud Pública (MSP) en Ecuador y el Ministerio de Salud (MINSA) en Perú. Contextos similares se viven en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Creemos que esta fragmentación del Sistema de Salud tiene un fuerte impacto en la atención de todas las afecciones de salud, sin embargo, nos centraremos en la atención de personas que viven con VIH y SIDA (PVVS).

Tanto Ecuador, como Perú cuentan desde hace varios años con un fuerte financiamiento del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (FM), ayuda que ha sido canalizada a través del MSP y MINSA para la atención de personas que viven con VIH y SIDA.

En Ecuador:

El Ministerio de Salud Pública respondió rápidamente a las presiones del Proyecto del Fondo Mundial para incrementar el número de personas en tratamiento, superando las 2200 para julio 2007; aumentar la disponibilidad –no gratuita- de la prueba diagnóstica de VIH en la mayoría de los Centro y Sub - centros de salud y fortalecer la prevención de la transmisión vertical a nivel nacional. Sin embargo, estos avances parecen no haber trascendido a las otras instituciones que brindan atención en Salud.

En Machala, una pequeña ciudad ubicada al sur oeste del Ecuador, el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) no solo no cuenta con pruebas diagnósticas para VIH –sean Elisa o pruebas rápidas- para sus asegurados, sino que tampoco tiene contemplada la atención de las personas VIH positivos. “En caso se sospeche –en palabras de un médico del hospital- que una gestante tiene la infección, es derivada a la Cruz Roja, donde podrá hacerse la prueba (luego de un pago de US$5.00)”. Si el resultado es positivo, la persona diagnosticada –sea gestante o no- es derivada al IESS de Guayaquil, donde en adelante recibirá atención y la provisión de medicamentos que necesite. Esta derivación costará al usuario no solo el transporte hasta la ciudad de Guayaquil – US$10.00- sino la pérdida de horas de trabajo, deterioro en su salud y pondrá en riesgo la adherencia al régimen de tratamiento y seguimiento que se le asigne.

En Quito, la ciudad capital, las PVVS usuarias del IESS deben invertir periódicamente entre 145 y 180 dólares americanos para realizarse las pruebas de Carga Viral y CD4, ya que en el Hospital aún no realizan estos exámenes, lo cual tiene un gran impacto en la economía de las familias afectadas por el VIH y SIDA.

En Perú:

Un obstáculo aún vigente en la atención en los hospitales del Ministerio de Salud (MINSA), es el cobro de las pruebas de diagnóstico para VIH, lo cual debe ser eliminado para garantizar un real acceso a TARV. A pesar de ello, el incremento del acceso a atención para personas que viven con VIH y SIDA ha sido muy significativo, el MINSA pasó de brindar tratamiento para poco más de 250 personas a inicios del 2004, a más de 8000 en marzo del 2007. Este incremento fue posible gracias al fuerte apoyo financiero del Fondo Mundial y al compromiso del Programa Nacional de Sida. Asimismo, se extendió la estrategia de prevención de transmisión vertical a todo el territorio nacional.

La Policía Nacional del Perú (PNP), en cambio, no ha logrado garantizar el abastecimiento de medicamentos antirretrovirales para las PVVS que pertenecen a aquella institución. Las licitaciones anuales no se han realizado en los últimos dos años, por lo que el abastecimiento de medicamentos depende de compras de emergencia que, generalmente, se inician luego de que se reporta el desabastecimiento total; y, dado que el proceso demora hasta tres meses, los usuarios deben invertir sus propios recursos para adquirir los medicamentos, o bien pedir donaciones y préstamos de otros usuarios.

En EsSalud, donde son atendidos los trabajadores dependientes que aportan al sistema, la situación es parecida a la de la PNP; los usuarios debe regresar por alguno de los medicamentos que no se le entregó cuando a tiempo. En estos casos, los usuarios optan por comprar los medicamentos faltantes, conseguirlos prestados de amigos, continuar tomando la terapia incompleta, o interrumpir la terapia hasta que se le entregue el medicamento restante; siendo estas últimas muy peligrosas para la salud.

¿Cómo nos afecta esta fragmentación?

En países tan pequeños como los nuestros, es evidente que la fragmentación de los servicios en salud resulta perjudicial para el Estado y la población:

 

* Se invierte tiempo y recursos en llevar repetidos procesos de compra de medicamentos para cada uno de los sistemas.
* Se contemplan distintos esquemas de tratamiento, lo cual perjudica a todos los sistemas y en última instancia al usuario, ya que si éste migra de un sistema a otro, el nuevo sistema deberá comprar el nuevo medicamento no previsto o modificar la terapia.
* Se pagan precios más altos, ya que el volumen de cada servicio es reducido, además que cada proceso depende de la capacidad de negociación del servicio y es más susceptible de corrupción. Así tenemos, por ejemplo, que el MINSA (Perú) compró Reyataz® (un inhibidor de proteasa) en junio 2006 a US$5.75/tableta y EsSalud compró el mismo producto a US$ 6.83. es decir US$379 más por tratamiento/año.
* Los costos de medicamentos se incrementan aún más en situaciones de compra de emergencia, ya que la necesidad es inminente, las posibilidad de negociación son menores y los proveedores pueden establecer el precio que deseen.


Encontrando soluciones

Creemos que es necesario que los países reestructuren la atención en salud, incluyendo la atención de las personas que viven con VIH y Sida.

Así, pueden realizarse compras nacionales de medicamentos antirretrovirales y otros insumos, de tal manera que todos los servicios puedan acceder a mejores precios y ahorrar recursos en los procesos de licitación.

Por otro lado, pueden establecerse convenios de atención entre los diversos servicios para los usuarios puedan acceder a medicamentos y atención en sus propias ciudades.

Es importante tener en cuenta que el fin último del servicio de atención, es la salud de los usuarios, por tanto, deben modificarse las estructuras deficientes para garantizar una mejor atención y sobre todo el acceso a la salud para todos y todas.


4 de Septiembre 2007

Asociación Agua Buena Pro Defensa de los Derechos Humanos
www.aguabuena.org

Richard Stern
rastern@racsa.co.cr
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Lídice López Tocón
ablidice@racsa.co.cr
00-50-6-280-9905

Septiembre 07, 2007